Doubles vies: Afectos intelectuales

Existe más de un postulado que dictamina que cuando una película puede evitar la palabra, debería hacerlo. Décadas después de los reclamos iniciales frente a la llegada del sonido al cine, muchas veces se siguió repitiendo que el diálogo es un recurso que aparece solamente cuando la narración visual ha fracasado. A pesar de la popularidad de esta ley hitchcockiana, cierto cine de la palabra ha conseguido un lugar privilegiado dentro del canon cinematográfico. Un determinado número de películas locuaces han conseguido, en oposición a los tan odiados telefilmes narrativos, conformar un lenguaje visual en torno a la conversación. Desde las discusiones amorosas de los personajes de Hong Sang-soo hasta los desvaríos de las películas corales de Richard Linklater, se trata de películas bien ponderadas que tienen en el centro personajes hablando.

Dentro de esta tradición de neo-talkies, existe una tradición particularmente francesa. La figura de Éric Rohmer se ha erigido como punto principal de comparación para describir a prácticamente todos los cineastas verborreicos. Sang-soo, Linklater o Woody Allen, por nombrar tres cineastas disímiles, han sido agrupados alguna vez por su supuesta inspiración directa del cineasta francés. En el caso del cine francés reciente, sería todavía más fácil proponer esta comparación. A la sombra de las mujeres (Philippe Garrel, 2015), Un bello sol interior (Claire Denis, 2017) o, incluso, Copia certificada (Abbas Kiarostami, 2010) son una muestra de tres directores consagrados que se centran en la palabra y los devenires amorosos de distintas parejas y amantes de una clase media intelectual francesa. Doubles vies, la última película de Olivier Assayas, estaría inscrita dentro de esta tradición, exacerbando especialmente la parte francesa de la fórmula.

La comedia de enredos gira en torno a las relaciones de dos matrimonios: Selena (Juliette Binoche), una actriz cansada de tomar papeles televisivos; su esposo Alain, un editor literario (Guillaume Canet); Valérie (Nora Hamzawi), la directora de campaña de un candidato de la izquierda y su esposo Léonard, un escritor de ficciones autobiográficas (Vincent Macaigne). A ellos se les suma Laure (Christa Théret), la joven encargada de la parte digital de la editorial y amante de Alain. Entre estos cinco personajes se cruzan diversos conflictos sentimentales y profesionales, en el marco de la dificultosa transición del mundo editorial a los formatos portátiles y digitales.

El hecho que Leonard sea un escritor de autoficción entrega algunas claves del ejercicio que propone Assayas. Leonard es un escritor que no solo tiene problemas con las personas que ha convertido, alterando apenas los nombres, en personajes de sus novelas, sino también con la opinión pública que lo acusa de faltar a la ética. La inclusión de esta discusión nos lleva a pensar en las posibles fuentes biográficas que habrá tomado el director, y en cómo este podría estar aprovechándose de sus cercanos para realizar sus películas. Doubles vies contiene varios juegos de espejos reflejados en el oficio de Leonard. Además del ejercicio autoficcional, las discusiones sobre cómo el código digital ha remecido a la literatura remiten a las metamorfosis recientes del cine. Lo que en otra película podría parecer un lamento, en esta contiene una posición más ambigua, lo que no es de extrañar si recordamos que se trata del director de Personal Shopper (2016).

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Los personajes de Doubles vies alternan constantemente entre dos niveles de conversación; el intelectual y el afectivo. El primero, supuestamente de mayor profundidad, funciona como la capa superficial con la cual las parejas dilatan la discusión sobre sus verdaderos conflictos. Si en este primer nivel se muestran hábiles, en el segundo evidencian su torpeza, entre mentiras y falta de palabras para expresarse emocionalmente.

La trayectoria de Assayas está menos cruzada por la marca autoral que la de otros directores. Es un cineasta que salta entre tonos, estilos y temas entre película y película. Sin embargo, al menos en sus últimas películas, la adaptación a los cambios culturales y técnicos han sido uno de los motores principales. Esto se puede ver, por ejemplo, en Clouds of Sils Maria (2014), que ya había convertido a Binoche en una actriz sobrepasada por los tiempos, y en Personal Shopperdonde se proponía una versión animista del uso de Whatsapp.

En el caso de Doubles vies, se trata de un repaso verbal por los conflictos del mundo editorial digital. Por lo general, Assayas involucra en la mayoría de estas discusiones a personajes de posiciones opuestas. Además de funcionar dramáticamente, este enfrentamiento permite al francés pasear por ambas posiciones, sin necesidad de quedarse con alguna. Alain, algo tecnofóbico y más viejo, se opone a Laure, con su apología de los beneficios del kindle y del libro en digital. Se trata de posiciones que podrían resultar más interesantes si no fuera porque su tono expositivo ahoga la posibilidad de profundizar. El uso de algoritmos, el nuevo lugar de la crítica, la opinión pública en redes sociales y la posible muerte del libro en formato físico son algunos de los temas discutidos en Doubles vies, es decir, una especie de checklist de las discusiones en torno a la digitalidad y el libro.

En el caso de un cineasta como Assayas, una película de pocas ambiciones centrada en el diálogo no supondría un giro especial. La trayectoria de sus últimas películas ha demostrado que se trata de un realizador de películas-laboratorio, que puede variar sin problemas entre filmes grandes o pequeños, de género, fantasiosos, o “realistas”. El problema de Doubles vies es, justamente, la tranquilidad con la que parece pasear por el formato. En esta película Assayas se asemeja a lo que llaman un cineasta con “oficio”, de esos que conocen a la perfección lo que están haciendo. Por lo mismo, se trata de una película correctamente escrita, estructurada, pensada, pero eso difícilmente pueda ser un halago en el universo de alguien como Assayas.

 

Nota comentarista: 5/10

Título original: Doubles vies. Dirección: Olivier Assayas. Guion: Olivier Assayas. Fotografía: Yorick Le Saux. Reparto: Juliette Binoche, Guillaume Canet, Vincent Macaigne, Nora Hamzawi, Christa Théret, Pascal Greggory, Laurent Poitrenaux, Lionel Dray. País: Francia. Año: 2019. Duración: 107 min.