La maldición de la casa Winchester: Los fantasmas de siempre

La casa Winchester está en la lista de cualquiera que encuentre fascinante las presencias fantasmales, las puertas que se cierran solas y los pisos de madera que rechinan en la noche. También para quienes gocen de la arquitectura victoriana construida en 1906 en plena California por la familia fundadora de los rifles Winchester. Y, por qué no, incluso para cualquier director con ganas de filmar una cinta de terror que quiera aprovechar su cualidad de sustos “basados en hechos reales”. ¿El problema? Quedarse estancado solo en los trucos y ni siquiera realizarlos tan bien.

La maldición de la casa Winchester podría ser mucho más si los hermanos Peter y Michael Spierig hubieran querido contar una historia que se quedó en esbozo. A principios del Siglo XX, Sarah Winchester (Helen Mirren), heredera de la empresa de armas, construyó una mansión que por entonces llegó a las 106 habitaciones, con el fin de encerrar lo que ella decía eran fantasmas. Alarmados por lo que consideran una locura, los otros dueños de la compañía le pagan al lisérgico y descreído psiquiatra Eric Price (Jason Clarke) para que acredite de antemano su condición mental y así sacarla del medio para hacerse del control total. Misión que se va desdibujando a medida que los propios demonios del médico van despertando al recorrer los laberínticos pasillos de la casa.

Lo interesante, es que estos espectros que Winchester (la mujer) aloja en la casa son producto de la muerte que han provocado los mismos Winchester (los rifles), convirtiendo el lugar en una especie de estancia de paso para las almas en pena a las que la vida les fue arrebatada por las armas; y en cuyas escaleras, habitaciones y paredes se conjugan la culpa, la violencia y la desdicha. Y hasta acá la premisa y lo interesante de la propuesta de los directores de Predestination (2014) y la octava parte de Saw (2017).

winchester

Los fantasmas en las películas han tenido una vida larga, aunque no del todo bien aprovechada. Sus apariciones suelen estar vinculadas a sobresaltos baratos y dosis de adrenalina, despojándolos de todo significado y encanto, simplemente convirtiéndolos en un dispositivo para sostener un par de momentos de tensión olvidables. El problema de esto es que niega su estrecho lazo con la muerte, el olvido, la pena, los errores, la historia y el pasado para reducirlos a ojos demoníacos que se reflejan en espejos; lo que queda aún más en evidencia al echar la mirada a dos trabajos estrenados el 2016 y 2017 que son ejemplo de obras cuya trama gira en torno a las apariciones de espíritus, pero que logran historias únicas y que se sienten frescas.

Por un lado tenemos Personal Shopper de Olivier Assayas, quien intenta reinventar el cine de fantasmas para transformarlos en un recuerdo, una emoción o en el hermano muerto de una Kristen Stewart ansiosa por una señal de su existencia en el otro plano. Y por otro está A Ghost Story de David Lowery, tan ambiciosa como la anterior, pero en clave minimalista, en la que el tiempo y la memoria se esconden bajo la manta de una sábana para darle vida (si se puede decir) a un espectro que seguramente descolocará a muchos, pero que -con la misma seguridad- entregará una experiencia exquisita y difícil de olvidar.

La maldición de la casa Winchester va por un camino muy distinto. Pese a que hay un bosquejo de reconocimiento de los ectoplasmas como algo más que meros sustos para convocar taquilla, su identidad se extravía por los mismos corredores por los que se pierde el protagonista, quedando a medio camino entre la exposición de buenas intenciones y una historia descuidada que rápidamente recurre al tropo sin el ingenio necesario para aprovechar las posibilidades cinematográficas, de una puesta escena desabrida y sosa a la que se pudo sacar mucho más provecho, y que, perdónenme el lujo, termina deambulando por el peor de los infiernos: la intrascendencia.

 

Nota comentarista: 4/10

Título original: Winchester. Dirección: Michael y Peter Spierig. Guión: Hermanos Spierig, Tom Vaughan. Música: Peter Spierig. Fotografía: Ben Nott. Reparto: Helen Mirren, Jason Clarke, Sarah Snook, Angus Sampson, Emily Wiseman, Laura Brent, Tyler Coppin, Dawayne Jordan. País: Estados Unidos. Año: 2018. Duración 99 min.