Informe X Femcine (1): Be Natural. The Untold Story of Alice Guy-Blaché: De entre los muertos

Be Natural. The Untold Story of Alice Guy-Blaché  llega como aporte del establishment hollywoodense, tras décadas de ocultamiento, a la reivindicación de la figura de la primera mujer directora y madre del cine de ficción. El documental propone una cronología a dos tiempos: una investigación detectivesca y de archivo en el presente; mientras que otra línea que narra, en voz de Jodie Foster, los pormenores de la vida de Alice Guy. Cuando va llegando a su tramo final se nota un reproche a la industria y la historiografía de cine francesas por ser negligentes o machistas al relegar, olvidar y distorsionar la trayectoria de la realizadora, incluso cuando ella estaba aún viva y buscaba recuperar su legado.

La función inaugural on-line de Femcine se trata sin duda de un anillo al dedo de las propuestas del festival. La pesquisa de la pionera del cine Alice Guy-Blaché (1873-1968) que aporta Be Natural. The Untold Story of Alice Guy-Blaché es una historia que tenía que ser contada. De pronto queda claro que es un ejemplo de cómo el feminismo reescribe la historia del lado de las invisibilizadas ayuda a reparar errores históricos.

Con 22 años, Alice Guy trabajaba como secretaria en la Compañía Gaumont y asiste a la función privada en que los hermanos Lumière presentaron el cinematógrafo a un grupo de inventores y empresarios, también estuvo presente en la célebre función, la primera exhibición pública, del 28 de diciembre de 1895, interesada por el invento obtiene la venia de su poderoso jefe y para el año siguiente dirige la primera película de ficción, por lo que se le considera tanto como la primera mujer directora como la madre del cine narrativo, con su film El hada de las coles. En los años del cambio de siglo sus aportes recorrieron los derroteros propios del cine primitivo, experimentando con el montaje y los primeros planos, trucos como la doble exposición del negativo, el coloreado de positivo de la emulsión y el uso de sincronía sonora. En 1910 parte a Estados Unidos, como agente de Gaumont junto a su esposo, pero años más tarde se independizan y fundan el estudio Solax en Fort Lee (New Jersey), lugar donde se ubicaron las primeras compañías productoras de cine estadounidense, antes de Hollywood; por lo que fue la primera directora de un estudio. Su trabajo fue engrosado por diferentes labores (se desempeñó en producción, actuación, guion, decoración…) a lo largo de un estimado de más de mil películas en diversos géneros (dramas, comedias, westerns…) de las que permanecen unos 150 títulos. Su última película fue el largo Tarnished Reputations (1920). En 1922 regresó a Francia sin volver a tomar la cámara. Permaneció por muchos años entre el olvido y su búsqueda de reconocimiento. Póstumamente se publicaron sus memorias en 1976.

Be Natural. The Untold Story of Alice Guy-Blaché  llega como una suerte de aporte del establishment hollywoodense al alza, tras décadas de ocultamiento, a la reivindicación de su figura. En el documental, la realizadora Pamela B. Green propone una narrativa cronológica a dos tiempos: una investigación detectivesca y de archivo transcontinental que desde el presente da señales de datos, pruebas y testimonios empíricos del trabajo y vida de la realizadora francesa; mientras que otra línea compone una biografía cronológica, en voz de Jodie Foster, que narra los pormenores de la vida de Alice Guy con imágenes de sus películas, animaciones, diagramas explicativos y archivos. Entre ambos recorridos se cruzan comentarios de diversas personalidades del cine, principalmente académicos e historiadores estadounidenses y figuras de Hollywood. Cuando la película va llegando a su tramo final se nota un no poco sutil reproche a la industria y la historiografía de cine francesas -con Georges Sadoul a la cabeza- por ser negligentes o machistas al relegar, olvidar y distorsionar la trayectoria y trabajo de la realizadora, incluso cuando ella estaba aún viva y buscaba recuperar su legado.

Como en tantos documentales que pretenden constituir un relato biográfico y de rescate de su objeto, el motivo central aquí revalorizar la obra de Guy-Blaché mediante la divulgación de su nombre y el punto de vista adoptado es el del ejemplo heroico; en otras palabras, la visiblización feminista de la figura de la directora en cuanto pionera. Decir pionera significa, entonces, dos cosas. Primero: mujer dentro de un campo en que primaban hombres y supone la delegación de las mujeres a determinadas tarea según dictados de género, que, como en todos lados, se va estrechando en favor masculino mientras más alta es la jerarquía. Segundo: relativo a sus logros en tiempos en el que el cine se afianzaba como forma estética y modo de producción, ella destacó con realizaciones seminales, las cuales fueron su aporte al desarrollo de la economía artística del cine tanto en la época primitiva como en los pasos previos a la llegada del sonoro.

Es acá donde el documental detenta abiertamente la consagración de Alice Guy como realizadora, las imágenes que produjo se destacan en su fuerza inventiva. Se elogia su ingenio para tratar la ficción desde la base de la naturalidad (valorando fotogenia y actuación) de los personajes, sus acciones y su entorno (escenarios, movimientos de cámara). De ahí el dictamen “be natural” que adornaba como eslogan principal el estudio Solax. Se la opone a Lumière al favorecer la ficción sobre el lado documental del cine y se le pone a disputar el trono de Méliès (aunque no se hable de otros pioneros, como Chomón, por ejemplo). La gracia para la comedia y el uso de efectos es convocatoria, tanto de dotes de ritmo como de experimentación, en lo que se va constituyendo como sintaxis fílmica básica del cine, en lo que va demostrando maestría. En cuanto a las temáticas tratadas en sus películas, que se expande por prácticamente todos los géneros, abarcan una diversidad que puede ser entendida desde una proyección de género: destacan historias de mujeres, en roles principales y fuertes. Se consigna, por ejemplo, que el mismísimo Sergei Eisenstein haya celebrado la audacia sugestiva de Las consecuencias el feminismo (1906), donde se invierten los roles de género asignados socialmente por el convencionalismo patriarcal, ya que en este corto mudo las mujeres dominan a los hombres y estos hacen las labores hogareñas y de crianza. El dominio de técnicas y recursos expresivos también se va señalando para cuando se trate de su época en Estados Unidos y su creación en estudio, en lo que significa la culminación de su retrato “autoral”.

La suma de talentos del personaje va redundando en la película en lo que se puede entender como su forma de darle un atributo a la condición histórica. Así como el inicio del documental es una cuenta regresiva que va del Hollywood actual a la fecha del nacimiento de la realizadora, fantasmea la idea de un pasado posible, diferente al conocido y al que fue. Si bien el reconocimiento de Alice Guy ya es, mediante un ejercicio retrospectivo rectificador, hacer posible otro pasado, el tiempo pretérito (cuando Alice Guy cayó en desgracia) que no fue posible es el que surge desprendido como imagen-fantasma: ¿y si las cosas hubieran sido distintas? Es decir, al momento de rescatar su figura y obra ¿se trataría de poner atención a una oportunidad perdida, en tanto un desperdicio o una falta?

La literatura lleva mucho adelantada en esto de buscar pistas, hacer elucubraciones y exhumar el pasado en archivos. El mundo está hecho de imágenes y las del cine mudo que se perdieron cercenaron un pedazo de la historia. Hay que volver a él por otras formas. El caso del cine mudo es como un cadáver disperso en todos los continentes, pero también en espacios privados como cajas guardadas por abuelos que conservan guardadas sus nietos o en sitos públicos resguardados por diligentes archivadores en espera del usuario especializado que sacará a la luz el material. Así está compuesto el fantasma que este documental propone exponer. La tesis de la película es que faltaban pruebas para acabar con la invisibilización de la directora. Pues bien, se dan las pruebas. Son imágenes, son sus imágenes. Es ella. Ella es la mujer que mira el aparato visual registrado por Lumière en 1895 como detecta un especialista en reconocimiento facial. Así muestra el cine su propia historia, imposibilitado de diferenciar con exactitud qué es fabulación y qué es documento, qué es impresión de realidad y qué es dramatización de un evento.

Si no hay oportunidad de recomponer el pasado, entonces el cine lo reconstruye, parece decir este documental (es lo que hacen los documentales de estilo reivindicativo: recordar Searching for Sugarman con el cantautor Sixto Rodriguez). Su entendimiento del cine es el de la historia de la ficción como forma de consolación, la máquina de sueños, Hollywood. Esa es la sospecha que queda merodeando en el uso tradicional de los métodos narrativos del documental divulgativo clásico, el que a su vez permite generar la corrección política del discurso que se impone en la manera de retratar a Alice Guy en Be Natural. Tal sospecha, por cierto, se expande mucho más allá de un par de títulos, tiene relación con formas estandarizadas del cine, las que dan cuenta de cuán efectivos fueron los experimentos de los pioneros.

En ese sentido es un acierto de la película cuando en un momento se hace una digresión por imágenes hechas por la directora hace más de cien años y se las compara con imágenes hechas con dispositivos móviles por anónimos realizadores contemporáneos y que son diseminadas por las redes sociales. Pareciera que el material del que están hechos los sueños de una mujer entre el siglo XIX y el XX no son tan diferentes de los de cualquiera hoy en día. Así como nos imaginamos a nosotros mismos las imágenes también nos uniforman y la historia se repite a condición de ya haber sido vista. A veces los espectadores pueden ser menos conscientes pero más observadores que los historiadores. Y estos, a veces no dicen lo que vieron porque prefieren ocultar cuando lo visto no le conviene a algún poderoso  interés particular.

La cultura es un campo de batalla, así que como ayuda-memoria para enmendar un error histórico tremendo, resulta de lo más significativo que el estreno nacional en Femcine de Be Natural. The Untold Story of Alice Guy-Blaché esté próximo otro lanzamiento: el de la traducción al español de las memorias de la realizadora, Autobiografía de una pionera del cine 1873-1968 (editorial Banda Propia). La historia nunca termina de escribirse y mientras más voces se sumen a la polifonía que la consagra más afortunados somos todos, los testigos y los actores.

 

Título original: Be Natural. The Untold Story of Alice Guy-Blaché. Dirección: Pamela B. Green. Guion: Pamela B. Green, Joan Simon. Narración: Jodie Foster. País: Estados Unidos. Año: 2018. Duración: 103 min.