Unrest: Pensar el poder

Si esto fuera una biopic tradicional seguramente todo el argumento de la película se concentraría en la vida de un personaje, que en este caso sería Kropotkin, pero, ya que se busca una descentralización del poder, se muestra la vida de un anarquista por medio de la vida de distintos personajes y a través del contexto sociopolítico del pueblo. 

Tanto el poder como el tiempo han sido temáticas problematizadas a lo largo de la historia. Desde las ciencias sociales, la filosofía y el arte se han preocupado de exponer sobre ellas para que podamos cuestionar y entender de qué se tratan estos conceptos. De esto se trata Unrest, dirigida por Cyril Schäublin, que aborda de una manera peculiar la biografía del anarquista ruso Piotr Kropotkin, en particular el viaje que realiza a Suiza, hacia fines del siglo XIX. La película se sitúa, entonces, en un contexto donde se pueden observar los cambios tecnológicos que están ocurriendo debido especialmente a la llegada de los relojes y de la fotografía. 

Desde la primera escena el director nos deja en claro que uno de los temas a tocar sería el poder, cuando se puede oír una conversación de unas primas de Kropotkin, donde hablan de la diferencia entre anarquismo y marxismo, la cual vendría siendo una descentralización del poder, por parte del anarquismo, en desmedro del marxismo que busca una centralización de este. Esta escena es clave a lo largo de la película, debido a que Schäublin se las ingenia para llevar a cabo esta premisa en la forma y en cómo afrontar el relato del film. 

Si esto fuera una biopic tradicional seguramente todo el argumento de la película se concentraría en la vida de un personaje, que en este caso sería Kropotkin, pero, ya que se busca una descentralización del poder, se muestra la vida de un anarquista por medio de la vida de distintos personajes y a través del contexto sociopolítico del pueblo. Dentro de este argumento es que se muestra la existencia de unas trabajadoras de una fábrica, que están viendo cómo la vida empieza a cambiar al alero de la optimización del tiempo, para que trabajen de una manera más eficaz. Por otro lado, se expone cierta organización sindical a través de pequeñas acciones de las obreras (como trabajar de manera lenta) para poner resistencia y sabotear los cambios que está sufriendo la fábrica y, por ende, la sociedad.

Siguiendo con la idea de la primera escena -la de una descentralización del poder-, pero ahora desde la forma de la película, es necesario detenerse en la escala de sus planos. El uso del primer plano en las primas de Kropotkin, quienes no creen en las ideas anarquistas de su primo, es uno de los pocos donde se ve de una forma centralizada los personajes que hablan. Después, y durante toda la película, se pueden observar planos más abiertos. En estos, la disposición de los personajes que dialogan o el foco donde comúnmente debería centrarse la acción se desplazan hacia los bordes del encuadre, provocando de esa manera un plano descentralizado. Otro aspecto para considerar son las diferentes escenas donde el protagonismo lo tienen diferentes objetos, desde los relojes, las cámaras fotográficas, el telégrafo o las herramientas usadas en las fábricas, con lo que el director entrega las claves para poder llegar a comprender el contexto sociohistórico y tecnológico de la época.

Son interesantes las estrategias con que la película logra cuestionar las maneras establecidas de entender el poder. Por un lado, nos muestra imágenes con pequeñas acciones de sabotaje por parte de las trabajadoras, algo que invita a reflexionar a que a través de estas reducidas prácticas podemos lograr alguna fisura -aunque sea pequeña- en el sistema. Por otro lado, comporta un replanteamiento del formato narrativo del género al que se adscribe. Me gusta pensarla como un biopic, y que las películas biográficas se puedan contar de otras maneras, como la aquí planteada por Schäublin, pasar de un personaje protagonista a un protagonismo colectivo y que esto nos pueda permitir pensar en cómo descentralizar el poder en nuestras formas de vida: compartiendo el protagonismo, quizás.

 

Título original: Unrueh. Dirección: Cyril Schäublin. Guion: Cyril Schäublin. Fotografía Silvan Hillmann. Montaje: Cyril Schäublin. Reparto: Clara Gostynski, Alexei Evstratov, Valentin Merz, Mayo Irion, Li Tavor, Monika Stalder, Hélio Thiémard, Laurence Bretignier. País: Suiza. Año: 2022. Duración: 93 min.