Vieja viejo: Dolores e incomodidades que no queremos ver

Vieja viejo condena la miseria humana presentando realidades negadas por la sociedad, con historias de personajes postergados y problemáticas que se cubren con discursos de progreso. Una película que expone una realidad tan cercana como dura, construida con una autenticidad casi documentalista y que logra una ambigüedad en su forma, generando lecturas más allá de los elementos narrativos tradicionales, transformando al espectador en un ente activo. Es así como el cine de Ignacio Pávez busca su propia identidad, diferenciándose de aquellas películas más convencionales del cine nacional, a través de propuestas que experimentan en su narrativa con una mirada disidente y provocadora.

La reciente película de Ignacio Pávez, al igual que en su anterior Maleza (2017), transita por territorios marginados de la sociedad chilena, en este caso se hace cargo de las problemáticas y miserias de la vejez en los estratos sociales bajos. La historia es protagonizada por Paulina Moreno (Carmen) y Nicolás Zárate (Jorge), quienes interpretan a una pareja de personas mayores sin ningún tipo de caracterización o maquillaje, decisión que le aporta un elemento articulador al relato, el cual permite que la película no se quede solamente en realizar una crítica social de la forma tradicional, sino que también tensiona el modo en que se representa aquella realidad, sacando de la zona de confort al espectador y llevándolo a realizar un trabajo desafiante, donde no sólo se trata de entrar en la verosimilitud de la historia, sino que también desplaza la experiencia de visionado hacia un lugar no habitual, espacio que no estamos acostumbrados a cuestionar.

La película también incluye el registro con celular realizado por una joven adolescente en una fiesta familiar, en donde aparecen otros elementos y conflictos que aportan a la línea narrativa central, produciéndose un cruce que permite contextualizar la vida de esta pareja de adultos mayores. El director presenta la vejez como un lugar de abandono, vulnerabilidad e incomprensión, el cual es generado tanto por un sistema desigual que aporta a la segregación de las personas mayores, como por causa de la individualidad y falta de empatía de nuestra sociedad. Puntos que son reflejados sin artificios y elementos melodramáticos, apoyándose en la fuerza interpretativa de los actores principales y de las acciones y situaciones que van ocurriendo.

Pávez nos presenta una historia en clave realista, donde la cámara acompaña sin invadir a los personajes a pesar de moverse por un espacio reducido, donde además el trabajo de dirección fotografía y de arte logran construir una atmósfera inmersiva y auténtica, aportando crudeza pero también cercanía. Por otro lado, hay un trabajo del fuera de campo muy relevante, el cual nos permite acceder a los exteriores como al antejardín, al patio y a la calle, a través del sonido y desde algunos planos del interior de la casa, elementos que aportan a generar esa sensación de encierro y desamparo en la que se encuentran los protagonistas.

Más de algún recuerdo de nuestros propios abuelos y abuelas podría surgir al observar las dinámicas de Jorge y Carmen, incluso situaciones bastante tóxicas y violentas que se van normalizando con el paso de los años en una relación, las cuales pueden aparecer por el desgaste que produce la rutina y aquella dependencia del hombre hacia la mujer como resultado del machismo. En esa misma línea se expone la labor de cuidado que realizan las mujeres de personas mayores y dependientes, rol que deben asumir casi por omisión, sin ningún tipo de apoyo y reconocimiento del sistema. Carmen debe seguir trabajando para mantener la casa, Jorge trata de hacer una vida entre comillas normal a pesar de los dolores físicos; una realidad compleja donde también aparecen problemas de salud mental, como el estrés y la depresión, temas que recién en la actualidad se están conversando y reconociendo en la salud pública.

Vieja viejo, al igual que Maleza, condena la miseria humana presentando realidades negadas por la sociedad, con historias de personajes postergados y problemáticas que se cubren con discursos de progreso. Una película que expone una realidad tan cercana como dura, construida con una autenticidad casi documentalista y que logra una ambigüedad en su forma, generando lecturas más allá de los elementos narrativos tradicionales, transformando al espectador en un ente activo. Es así como el cine de Ignacio Pávez busca su propia identidad, diferenciándose de aquellas películas más convencionales del cine nacional, a través de propuestas que experimentan en su narrativa con una mirada disidente y provocadora.

 

Título original: Vieja viejo. Dirección: Ignacio Pávez. Guion: Ignacio Pávez. Fotografía: Camila Sherman. Casa productora: Gallo Negro Producciones, Naira Films. Reparto: Paulina Moreno, Nicolás Zárate, Rallen Montenegro, Ana Burgos, Paula Zúñiga, Cristian Luna, Mauricio Riveros, Arnaldo Ramos, Franco Araya, Roberto Flores. Año: 2022. País: Chile. Duración: 79 min.